LA DEMANDA Y OFERTA AGREGADA – EL ENFOQUE CLÁSICO

Los conocimientos básicos de microeconomía nos permiten conocer la forma de las curvas de demanda y de oferta de un producto.

La curva de demanda de un producto es decreciente, es decir, la cantidad demandada aumenta al disminuir el precio del producto. La razón es que los consumidores desvían sus compras desde los otros bienes hacia el bien que ha reducido su precio, es decir, se ha abaratado, ya que suponemos que el precio de los otros bienes permanece constante.

La curva de oferta de un producto es creciente, es decir, la cantidad ofrecida aumenta al aumentar el precio del producto, y permanecer constante el precio de los otros productos. El motivo es que los oferentes desvían su producción desde los otros bienes hacia la producción del que se está encareciendo, motivados por la posibilidad de beneficios extraordinarios.

En macroeconomía tratamos con magnitudes agregadas, en el eje horizontal representamos la cantidad total de bienes y servicios producidos en la economía (el producto o renta nacional) y en el eje vertical representamos el nivel medio de precios de todos los bienes y servicios de la economía. Al trazar las curvas de demanda agregada y de oferta agregada no podemos deducir su forma de la curva de demanda y de oferta de un producto.

Cuando analizamos la demanda del producto nacional no podemos suponer que los agentes económicos desvían sus compras desde los otros bienes pues no existen bienes distintos del producto nacional. Lo mismo ocurre con la oferta del producto nacional, ya que los productores no pueden desviar su producción desde bienes distintos del producto nacional.

Por todo ello, debemos buscar un razonamiento distinto del microeconómico para dibujar las curvas de demanda y oferta agregada. Históricamente han existido dos visiones sobre cómo resolver este problema: el enfoque clásico y el enfoque keynesiano.

Ambos tienen visiones distintas sobre el funcionamiento de la economía y sobre el papel que debe tener el Estado en la resolución de determinados problemas económicos. Estas discrepancias se sostienen en puntos de vista diferentes sobre la forma de la demanda y oferta agregada.

El enfoque clásico centra su atención en la oferta agregada, conocida la producción deduce la demanda y la renta.

ENFOQUE CLÁSICO

En el modelo clásico, los precios y los salarios son totalmente flexibles, es decir, siempre se ajustarán a las variaciones de la oferta y la demanda. Bajo este supuesto, la economía tenderá a un equilibrio de pleno empleo. Por ejemplo, si se produjese un exceso de oferta de algún recurso que lo dejara sin ser empleado, bajaría su precio y aumentaría su demanda, corrigiéndose así el desempleo o excedente existente de forma automática.

No obstante, conseguir la flexibilidad de precios y salarios propugnada por los clásicos tarda algún tiempo en conseguirse ya que el funcionamiento de la economía dista de ser perfecto (piénsese en la oposición de trabajadores a que les rebajen sus remuneraciones). Por esta razón se dice que el enfoque clásico es un análisis a largo plazo donde los precios y los salarios siempre acabarán ajustándose completamente para alcanzar el pleno empleo.

En la visión clásica, el cambio tecnológico es la influencia más significativa que actúa sobre la demanda agregada y sobre la oferta agregada. Un cambio tecnológico que incrementa la productividad del capital trae consigo un incremento de la demanda agregada, en tanto que las empresas aumentan su gasto en planta y equipo nuevo. Por consiguiente, un cambio tecnológico que alargue la vida útil del capital existente, disminuye la demanda del nuevo capital, aminorando la demanda agregada.

  • LA DEMANDA AGREGADA.

Los economistas clásicos sostenían que la demanda agregada es decreciente, es decir, que al disminuir el nivel medio de precios aumenta la cantidad agregada demandada de bienes y servicios. El motivo es que, si se produce un descenso del precio de todos los bienes y servicios, con cada unidad monetaria podemos comprar más bienes y servicios que antes, habrá aumentado el poder de compra del dinero. Con nuestra riqueza (patrimonio) podremos comprar más bienes y servicios, por lo que aumentaremos nuestras compras. Este aumento del gasto supone un incremento de la demanda agregada.

De la demanda agregada clásica hay que destacar algunas características. Una de ellas es que al bajar el nivel medio de precios se produce un aumento en las compras de todos los bienes y servicios de la economía, por lo que no hay desvíos en las compras.

También, los economistas clásicos, al analizar la demanda agregada, centran su atención principalmente en el dinero, así como en el poder de compra del dinero y en la cantidad de dinero de la economía.

En general:

  • La demanda agregada es decreciente. Es decir, al disminuir el nivel de precios aumenta la cantidad agregada demandada de bienes, lo que significa que aumenta el poder de compra, este aumento de gastos supone el incremento de la demanda agregada.
  • No hay “desvíos” de compra.
  • Centran su atención en el “dinero”.
  • LA OFERTA AGREGADA.

Los economistas clásicos opinaban que la función de la oferta agregada era vertical en el nivel de producción potencial o de pleno empleo.

Si inicialmente la economía se encuentra en el punto -a-, en el gráfico 2.1.2, donde la producción es igual a la de pleno empleo, y partiendo de esta situación suponemos que todos los precios se duplican, de forma que no varían los precios relativos, vemos que la situación de todos los agentes es igual a la situación inicial y que por tanto se producirá lo mismo. Los trabajadores observan que ahora ganan el doble, su salario nominal (el precio del trabajo) se ha duplicado, pero también lo han hecho los precios, por lo que su salario real, es decir, la cantidad de bienes y servicios que pueden comprar con su salario, permanece inalterado.

Al ganar lo mismo en términos reales los trabajadores también desearán trabajar las mismas horas. Las empresas también están en la misma situación pues los ingresos se duplican al duplicarse los precios, y lo mismo ocurre con los costes, por tanto se duplica el beneficio nominal permaneciendo los beneficios en términos reales inalterados.

Las empresas obtienen los mismos beneficios, medidos en cantidad de bienes y servicios que se pueden comprar con ellos, se enfrentan a la misma oferta de trabajo y tienen su capital productivo inalterado, de todo ello deducimos que las empresas desearán producir la misma cantidad de bienes y servicios que antes de subir los precios, por lo que el producto nacional, para P2 se situará en -b-. Si en lugar de duplicarse, los precios se redujesen a la mitad, el análisis sería similar y la economía se situaría en -c-.

En general:

  • QA no es una función creciente de P. Ya que no importa el incremento de precio, la productividad siempre será
  • W es variable. Pues cambiara automáticamente a la reacción de la variación del precio.
  • Salario nominal (W) y salario real (w). Los salarios nominales (W) aumentaran junto con los precios (P), de manera que el salario real se mantendrá constante.
  • Salario real (w): Se determina en el equilibrio entre la oferta de trabajo y demanda de trabajo
  • Salario nominal (W): Cambiará automáticamente al variar el nivel de precios (P), con el objetivo de asegurar el equilibrio del mercado laboral.

Asi tenemos:

+ P   ->   W (+P)   ->  w cte.   ->   L cte.   ->   Q cte.     ->    Qs cte.

– P   ->   W (- P)   ->  w cte.   ->   L cte.   ->   Q cte.     ->    Qs cte.

  • EL EQUILIBRIO.

El equilibrio lo obtenemos por la intersección de las curvas de demanda y de oferta agregadas. Podemos observar en el gráfico 2.1.3 que, en el enfoque clásico, en el punto de equilibrio existe pleno empleo.

Los economistas clásicos van más allá al considerar que las fuerzas del mercado garantizan que la economía alcance esa posición de pleno empleo.

Supongamos que la economía se encuentra en el punto -c-, en el gráfico 2.1.4, donde existe desempleo, nótese que la cantidad de bienes y servicios demandados en -c- es inferior al nivel de pleno empleo (PNPE). Ante esta situación las empresas bajarán los precios para vender más, esta bajada de precios producirá un aumento del poder de compra del dinero lo cual generará un aumento del gasto en bienes y servicios por parte de la gente.

A medida que va bajando el nivel de precios la demanda agregada irá aumentando y se aproximará al nivel de pleno empleo, moviéndonos a lo largo de la demanda agregada desde –c hasta -e-. Debido al elevado paro, exceso de oferta de trabajo, los salarios irán bajando, por lo que las empresas contratarán más trabajadores para hacer frente al aumento de la demanda.

Una vez alcanzado el pleno empleo, en el punto -e-, este proceso de ajuste a través de los precios y los salarios se parará pues nos encontraremos en una situación de equilibrio.

Por tanto, vemos que las fuerzas de mercado, a través de la flexibilidad de precios y salarios, garantiza la existencia de pleno empleo en el equilibrio.

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